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Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

La desertificación y la sequía, entre las consecuencias del impacto de las actividades humanas

El Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía se proclamó en enero de 1995 en la Asamblea General de las Naciones Unidas bajo la Resolución 49/115, en la cual se les reconoce como problemáticas globales y se busca promover la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación [1]. 

El objetivo es concientizar sobre el impacto de estos fenómenos y aumentar las medidas y la cooperación en materia. De manera que para el 2021, se busca la restauración de las tierras debido a que esto tiene grandes beneficios para la economía y la sociedad, como la generación de empleos, el fomento de la seguridad alimentaria, el mantenimiento de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático [2].

 

Según la Convención, la desertificación es ‘la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas resultante de diversos factores, tales como las variaciones climáticas y las actividades humanas’ [3]. Por otro lado, la sequía ‘se produce naturalmente cuando las lluvias han sido considerablemente inferiores a los niveles normales registrados’ y causa desequilibrios hídricos que afectan a los sistemas de riego [3]. 

Es de suma importancia tomar conciencia sobre las acciones que impactan de forma negativa en estos fenómenos naturales puesto a que, a lo largo de la historia, el ser humano ha modificado la tierra para satisfacer sus necesidades [2]; y aunque estas no se llenen en todas las regiones del planeta, en algunas otras van cada vez más en aumento. Por lo tanto, el deterioro de las tierras fértiles y productivas no solo tiene consecuencias negativas sobre la biodiversidad, sino también en las actividades de supervivencia humana. 

La región Andina se ha desarrollado alrededor de sus características naturales como la productividad de sus suelos y su cercanía al Océano Pacífico que le permite acceder a grandes recursos hídricos, de manera que este fenómeno tiene especial afectación en los países Andinos y, sobretodo, en las poblaciones más vulnerables que no cuentan con la infraestructura física, institucional y financiera adecuada para afrontar esta problemática [4]. A lo anterior se suman los altos niveles de inequidad social y económica que impiden que todos los sectores de la sociedad accedan a los mínimos de vida, como, por ejemplo, una alimentación balanceada [5].

Por esta razón, es necesario impulsar los proyectos de desarrollo sostenible y toda acción relacionada que permita cumplir la demanda de recursos naturales y de las necesidades de todas las partes de la población, pero que también proteja la biodiversidad y no altere los sistemas naturales. Al respecto, para la región Andina es importante recuperar y promover los saberes tradicionales y las prácticas ancestrales, las cuales tenían menores impactos sobre la tierra y su ciclo, tenían como objetivo garantizar la seguridad y diversidad alimentaria, mientras evitaban la sobreexplotación del suelo y su desertificación. Saberes y practicas como los andenes o terrazas para aumentar el área de cultivo y evitar la perdida de los mismos por cuenta de las lluvias, los camellones o waru waru para drenar y redirigir las aguas del desbordamiento de los ríos y aprovecharlas, o las qochas para captar y almacenar los recursos de las lluvias y poder utilizarlos en épocas de sequía [6]. 

El Parlamento Andino en reconocimiento de la importancia de la riqueza natural de la región para su población y de la globalidad de la desertificación y de las sequías, ha trabajado en varios instrumentos que permiten mitigar y regular las acciones que perjudican los fenómenos naturales como el Marco Normativo sobre Cambio Climático del 2015, el Marco Normativo para la Seguridad Alimentaria con Calidad Nutricional del 2017, el Marco Normativo para Promover y Fortalecer la Economía Campesina y la Agricultura Familiar en la Región Andina del 2020 y el Marco Normativo para aumentar la Productividad y Alcanzar el Desarrollo Sostenible en los Países de la región Andina del 2020.  

Referencias 

[1] Resolución 49/115 de 1995 [Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas]. Observancia del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. 30 de enero de 1995. Recuperado de https://undocs.org/es/A/RES/49/115

[2] Organización de las Naciones Unidas. (s.f.). Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, 17 de junio. Recuperado de https://www.un.org/es/observances/desertification-day

[3] Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los Países Afectados por Sequía Grave o Desertificación, en particular en África [Organización de las Naciones Unidas]. 14 de octubre de 1994. Recuperado de https://www.unccd.int/sites/default/files/relevant-links/2017-08/UNCCD_Convention_text_SPA.pdf

[4] Marco Normativo sobre Cambio Climático [Parlamento Andino]. Octubre de 2015. Recuperado de https://biblioteca-parlamentoandino.janium.net/janium/Referen/Marcos_Normativos/CAMBIO_CLIMATICO_ESPANOL.pdf

[5] Marco Normativo para la Seguridad Alimentaria con Calidad Nutricional [Parlamento Andino]. Julio de 2017. Recuperado de https://biblioteca-parlamentoandino.janium.net/janium/Referen/Marcos_Normativos/11_Marco_Normatico_para_la_Seguridad_Alimentaria.pdf

[6] Secretaría General de la Comunidad Andina. (julio de 2010). El agua de los Andes. Comunidad Andina. Recuperado de http://www.comunidadandina.org/StaticFiles/OtrosTemas/MedioAmbiente/AGUA_DE_LOS_ANDES.pdf

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